jueves, 29 de junio de 2017

Método de Investigación Protagónico





El Hormiguero: Entrevista a Pablo Pineda

Desigualdades sociales: Trato diferenciado para personas con discapacidad


Problema de acción
Un tecnólogo médico mención oftalmología entra en el box donde se encuentran dos alumnos en práctica y exclama:
“Ahora viene un Down, no sabemos cómo se va a portar, son complicados, así que ahí vemos lo que logramos porque los Down son así”.

Ante la afirmación sostenida por el Tecnólogo Médico los alumnos se muestran serenos y tímidamente se observan con complicidad, de forma muy seria. Ambos sabían que aquella terminación era impropia de un profesional universitario.


El Tecnólogo Médico procede a llamar al paciente al box de atención e insinúa nuevamente, previo al ingreso del paciente:


“Esperemos que se porte bien.”


La paciente, corresponde a una joven de 49 años de edad con un Síndrome de Down moderado, que  acude acompañado de su hermana mayor.
A la anamnesis, el Tecnólogo Médico se dirige al paciente, con un tono “infantil”. El paciente presentaba dificultad en el lenguaje, por lo que la hermana contestaba las preguntas. El motivo de consulta era porque, aproximadamente hace un mes, el párpado inferior descendió (ectropión moderado), generando preocupación en la familia, respecto al compromiso del estado de salud visual de la paciente. En la evaluación de la agudeza visual, la paciente dijo letras al azar, entonces a los examinadores les surgió la duda, si veía mal o desconocía el alfabeto. Un segundo intento, se intentó evaluar la agudeza visual con el optotipo para niños, pero la paciente fue incapaz de contestar el test. Para finalizar la consulta, el tecnólogo médico inspeccionó la integridad de la córnea, ya que con el ectropión pueden generarse ciertas heridas. Al examen la paciente presentaba una leve queratitis. El tecnólogo médico derivó al paciente a su consultorio para que fuera evaluado por médico, para que resolvieran su problema con cirugía y además le indicó lágrimas artificiales en gel.
La paciente se despidió con un abrazo afectuoso, y salió por la puerta junto a su hermana.
Al salir el tecnólogo médico concluyó, que curioso, los down no viven tantos años.


  1. Problema de acción: predisposición negativa ante la atención clínica oftalmológica de una persona con Síndrome de Down. Se evidencia carencia de habilidades blandas frente al trato con un paciente con capacidades especiales o diferentes.
  2. Problema de investigación: ¿Existe una predisposición negativa del tecnólogo médico ante la atención clínica oftalmológica de una persona con Síndrome de Down?



  • Reconstrucción externa
El caso del paciente de 49 años con síndrome de Down, se llevó a cabo en la ciudad de Valparaíso, en mayo del 2017, en un box de atención oftalmológica, de “X” centro de salud. Donde la paciente, acompañada de su hermana, presenta un signo claro de ectropión (torcedura del párpado inferior hacia afuera). El motivo de consulta giraba entorno al párpado evertido, ya que dejaba ver un tarso rojo profundo bastante preocupante. La paciente no era consciente de lo que le pasaba, sólo sonreía y respondía algunas de las preguntas con sonidos poco descifrables. La consulta duró aproximadamente 25 minutos, yéndose sin una solución al problema, pero sí con una orientación atingente.


  • Reconstrucción Interna:


  • Paciente: la paciente, inocente en todos los aspectos, no era consciente de su problema, debido a su discapacidad intelectual severa que presentaba. Sólo entregaba sonrisas, lanzaba besos, articulaba palabras de bondad para los examinadores, era una persona muy feliz.
  • Hermana del paciente: demostraba gran preocupación por su hermana, toda la vida le ha entregado amor, paciencia y cuidados, junto con su madre que esperaba fuera del box, ya que era de avanzada edad. Como hermana mayor, de repente hacía callar a la paciente, cuando empezaba a conversar con los examinadores.
  • Tecnólogo Médico: ante cualquier actividad, el T M se presenta neurótico, nervioso, temeroso. Con la fe puesta en los estereotipos, se dejó llevar por el prejuicio y trató como un ser inferior, poco inteligente a la paciente.
  • Estudiantes en práctica: estaban expectantes, pues nunca habían estado presente en una evaluación con una persona con síndrome de Down. En los anales de la memoria, habían escuchado que las personas con Síndrome de Down son muy de piel, a veces agresivos, pero no era momento de juzgar. El ánimo cambió cuando el T M  dijo “viene un Down a atenderse, a ver como se porta”.


  • Interpretación
El caso puede tener respuesta desde la Casuística. Pues moralmente, hacer ésta diferenciación con la persona con Síndrome de Down, es discriminatoria, excluyente, prejuiciosa. Pero, si se aplica el razonamiento Casuístico, se puede decir, que ésta predisposición salvaguarde al profesional, ante una eventualidad, que posible sólo en base a conocimientos previos que se tienen del comportamiento de las personas con síndrome de Down. Lo que moralmente es una transgresión, desde este razonamiento puede justificarse.
Si se analiza desde el Principialismo, se transgrede el valor de la justicia que “obliga a proporcionar a todos la mismas oportunidades en el orden de lo social, no discriminando, segregando o marginando”. En éste caso, se discrimina y se predispone a una consulta “tediosa”, debido a que el paciente presenta un síndrome que se caracteriza por tener una discapacidad intelectual significativa. La falta es del tecnólogo médico, quién es el examinador responsable, y además contribuye con un mal ejemplo a los alumnos en formación.
Se transgrede en gran medida el prima facie de la ética universal es decir: Aceptar al otro como ser autónomo con plena libertad de conciencia y agente de su propia vida o de su salud (autonomía).  Procurar el bien y evitarle el mal en lo posible, esto es, velar por la relación riesgo-beneficio de cualquier intervención (beneficencia–no maleficencia).  No discriminar por razón de procedencia, sexo, edad, nivel, entre otros y sí positivamente por su mayor necesidad (justicia).
No se respeta el principio ético de la dignidad de la persona. Del latín dignus, significa «valioso» y se refiere al valor intrínseco que poseen todos y cada uno de los seres humanos, independientemente de su situación o condición económica, cultural, de sus creencias o de su ideología. Independientemente de su condición de salud, de su capacidad de autonomía o incluso de su condición moral.
Los alumnos en formación, poco pueden hacer frente a este dilema, ya que es mal visto por parte de los docentes, una contradicción, o una corrección de una acción hecha por ellos. En la idiosincrasia chilena, el adulto tiene la razón, y los niños deben callar.


  • Construcción de alternativas:


  1. ¿Cómo pensar diferente en situaciones similares?
Asumir que las personas son tan diversas como estrellas en el firmamento. Eso permitirá eliminar las predisposiciones negativas o positivas con los pacientes. Esto quiere decir, que el paciente ideal no existe, y que sólo se debe tener en mente los bienes internos, otorgando una atención digna y de calidad a quién nos necesita (principio de la beneficencia). La tolerancia, la paciencia y el trato digno deben ser factores claves en todo tipo de atención médica sin discriminar a nadie.


  1. ¿Cómo actuar distinto en situaciones similares?
En situaciones similares, se debe tener suma precaución en cómo nos referimos con el paciente, pues, puede que la familia acompañante no se tome de buena manera el trato diferenciado. Se les debe tratar como adultos que son, dándoles la oportunidad de comunicarse, sin importar el tiempo que involucre la conversación. Para poder desarrollar las habilidades de comunicación con personas con discapacidad intelectual u otra, puede ser necesario hacer un mea culpa de las falencias personales y buscar asesoramiento con profesionales que se desenvuelven a diario con personas que sufren algún tipo de discapacidad.
Como estudiantes y futuros profesionales en cualquier área, las prácticas en campos clínicos de todo tipo (público como privado) deben ser instancias de expresión y ejecución de lo aprendido en los años de formación.  No deben presentarse situaciones que denigran al paciente, su familia o a cualquier miembro del equipo de salud que conforma el servicio al cual se accede como practicante.
Las malas praxis, así como la agresión tanto física como sicológica deben ser denunciadas y jamás omitidas, al ocurrir en esto último, solo estamos avalando el mal desempeño de un tutor que nos está formando.

La creación de instancias de retroalimentación de los campos clínicos, así como de foros o charlas del manejo del paciente son necesarias para el alumno en formación. Esto, le entrega herramientas esenciales para enfrentarse al mundo laboral de forma eficiente, sumado a la formación académica, crearan, a la larga, futuros profesionales íntegros que hagan que la salud en Chile se destaque siempre por sus aspectos positivos.



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